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Carta de Julio Cortázar a Edith Aron

(Aqui un fragmento de la carta que Julio Cortázar le escribe a la que se transformaría en la “Maga” de su libro Rayuela)

“Querida Edith: No sé si se acuerda todavía del largo, flaco, feo y aburrido compañero que usted aceptó para pasear muchas veces por París, para ir a escuchar Bach a la Sala del Conservatorio, para ver un eclipse de luna en el parvis de Notre Dame, para botar al Sena un barquito de papel, para prestarle un pulóver verde (que todavía guarda su perfume, aunque los sentidos no lo perciban).
Yo soy otra vez ése, el hombre que le dijo, al despedirse de usted delante del Flore, que volvería a París en dos anos. Voy a volver antes, estaré allí en noviembre. ( … ) Pienso en el gusto de volverla a encontrar, y al mismo tiempo tengo un poco de miedo de que usted esté ya muy cambiada, ( … ) de que no le divierta la posibilidad de verme. ( … ) Por eso le pido desde ahora y se lo pido por escrito porque me es más fácil ( … ) que si usted está ya en un orden satisfactorio de cosas, si no necesita este pedazo de pasado que soy yo, me lo diga sin rodeos. ( … ) Sería mucho peor disimular un aburrimiento. ( … ) Me gustaría que siga siendo brusca, complicada, irónica, entusiasta, y que un día yo pueda prestarle otro pulóver.”

(yo creo en el amor a través de los años)

Qué vanidad imaginar

que puedo darte todo, el amor y la dicha,

itinerarios, música, juguetes.

Es cierto que es así:

todo lo mío te lo doy, es cierto,

pero todo lo mío no te basta

como a mí no me basta que me des

todo lo tuyo.

Por eso no seremos nunca

la pareja perfecta, la tarjeta postal,

si no somos capaces de aceptar

que sólo en la aritmética

el dos nace del uno más el uno.

Por ahí un papelito

que solamente dice:

Siempre fuiste mi espejo,

quiero decir que para verme tenía que mirarte.

se parece a decifrarte

“de nuestros miedos nacen nuestros corajes
y en nuestras dudas viven nuestras certezas
los sueños anuncian otra realidad posible
y los delirios, otra razón.
En los extravíos nos esperan los hallazgos,
porque es preciso perderse,
para volver a encontrarse”

(et je t’aime comme le premier jour)