Lo que es yo, por mi parte, no la veo.

Hay gente que entiende lo que está pasando, pero se limitan a lamentarlo.

Falta pasión, ese es el secreto de este gran globo democrático en que nos hemos convertido.

(MB)

Yo vengo a ofrecer mi corazón

El tiempo es veloz, tu vida esencial

Se puede matar todo menos la nostalgia del reino, la llevamos en el color de los ojos, en cada amor, en todo lo que profundamente atormenta y desata y engaña.

Para la ética del egoísmo, de la acumulación y del exhibicionismo, verdadera ética del mundo occidental, “debo sentir antagonismo respecto de todos mis semejantes: debo envidiar a los que tienen más y temer a los que tienen menos; pero debo reprimir estos sentimientos para presentarme –ante los otros y ante mí mismo– como el individuo sonriente, sincero, amable que todos simulan ser.

La pasión de tener debe producir, así,

una guerra de clases interminable”

(E. Fromm).

El amor al prójimo ha sido suplantado por el miedo al prójimo.

El psicoanálisis establece que el ser humano es incompleto, su absoluta inmadurez al nacer le señala que algo le falta, por eso es un ser deseante, por eso su vida es una búsqueda de aquello que puede darle la completud. Pero la tragedia esencial es que nada de todo aquello lo satisface y por ello su búsqueda, su movimiento, resulta incesante. Esta esencia es comprendida y aprovechada con astucia por la sociedad capitalista que nos fuerza a consumir con la vana esperanza de llenar el agujero de nuestra insatisfacción.

Hoy es claro que ese egoísmo capitalista no es un principio que permita el bienestar de todos, puesto que la evolución neoliberal hacia formas exacerbadas de la avaricia y la insolidaridad ha consolidado la noción de que el placer se obtiene en el poseer y no en el compartir. Implica una ética siniestra según la cual soy más cuanto más tengo, sin poder quedar nunca satisfecho porque no hay límite para mis deseos signados por la imposibilidad innata de complacerse.

Y ello instituye un undécimo mandamiento: “Usa al prójimo en tu provecho”

(P. O D)

un todo al borde de la NADA

FoGaTa que será ceniza

el amor es una palabra

un pedacito de utoPía

Alegria

Come un lampo di vita

Come un pazzo gridar

Alegria

Del delittuoso grido

Bella ruggente pena

Seren

Come la rabbia di amar

Alegria

Come un assalto di gioia

Son los sueños todavía los que tiran de la gente como un imán que los une cada día

Por suerte nunca me tome nada tan en serio

Yo se que ya esta todo, escrito en el viento

Y todo lo que haces por obligación

Se lleva la alegría de tu corazón

Si asumes que no existe esperanza, entonces garantizas que no habrá esperanza. Si asumes que existe un instinto hacia la libertad, entonces existen oportunidades de cambiar las cosas.

(Lo maravilloso de aprender algo es que nadie puede arrebatárnoslo)

Un cronopio encuentra una flor solitaria en medio de los campos. Primero la va a arrancar, pero piensa que es una crueldad inútil

y se pone de rodillas a su lado y juega alegremente con la flor, a saber: le acaricia los pétalos, la sopla para que baile, zumba como una abeja, huele su perfume, y finalmente se acuesta debajo de la flor y se duerme envuelto en una gran paz.

La flor piensa:

“Es como una flor